miércoles, 26 de octubre de 2016

[POEMA] (Sin título)


La sensación de que
inminente
algo termina.
Que todo vuelve a ser
Cortina obscura
Luz apagada
y la indiferencia de quien no ama.

lunes, 22 de agosto de 2016

Abducción #1 👽 [RELATO]

Abducción #1
  "Take me with you when you go
Don't leave me out here on my own (...)"
Skrillex - Fire Away (2014)



La luna tenía un esplendor rojo fantasmagórico alrededor y yo señalaba cuan largo mi brazo y dedo índice, - ¡Miren, la Luna la Luna!,- mis amigos, que no recuerdo quienes eran, pero de seguro había tres o cuatro, no me hacen caso, entonces los veo con un gesto perplejo y continúo agitando el brazo hacia el horizonte. Cuando me doy vuelta otra vez, la Luna ya no está roja, los vientos siguen arremetiendo, pero la Luna tiene ahora un anillo plateado alrededor, parece un eclipse visto en negativo. Entonces sigo señalando y advirtiendo lo que veo.

Tres luces blancas, dos en la base y la tercera encima, formando un triángulo amplio parecido a un techo, emergen justo por encima de la luna y las montañas. La nitidez de las luces se podría comparar a tres personas señalando con un puntero láser al mismo tiempo y formando una figura perfecta que no se desvanecía sin importar el movimiento que tuviera; las tres temblorosas luces se mantenían en la misma formación pese a la velocidad del desplazamiento que parecían tener. Se dirigían directa y frenéticamente en una dirección que, no sé por qué, sospeché.

Mi reacción hasta entonces era la misma que se tiene en las pesadillas: la pesadumbre general, un grito intermitente y sordo saliendo constante por el cuello…

La Gran Luz en que se había convertido se posó encima mío, cegándome casi completamente si no hubiera puesto el brazo izquierdo cubriéndome los ojos.

Apenas tuve tiempo para pensar dos cosas: son ellos, ¿Me llevarán?

Entonces, sentí un violento tirón en el otro brazo -como si fuera un trozo de metal atraído por un gran imán- súbitamente hacia arriba, junto al resto de mí.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Poema a Misaki Mei

                                                                
[POEMA]


   Misaki Mei







Siempre tan sutil…
los pasos van detrás de su pulso
que va detrás de los acordes
de un pasillo oscuro.
Tan callada…
Capaz de tomar una mirada (como un alma a un cuerpo).
Mei Misaki
flor de todos los bosques
la puedes encontrar en el reverso de un momento.

viernes, 11 de septiembre de 2015

[RELATO] "Advertencia"





Cada noche, antes de dormir, después de cepillarme los dientes, me toca apagar las luces de la casa para luego cerrar las puertas y dirigirme finalmente a mi cuarto y acostarme. Aquella noche el viento era fuerte. Las ventiscas parecían tener vida y querer destruir las latas sueltas de zinc que sonaban fuertemente en la parte de atrás, hacia el patio. Mi padre había salido de viaje y mi madre decidió quedarse a dormir en casa de una amiga. Soy el único en casa así que me tocó pasar la noche solo.
Recuerdo que desde pequeño me angustia el sonido de las tormentas, la lluvia torrencial, me generaba (genera) una sensación de estar impotente ante algo que no puedo controlar y que puede salirse de control hasta ser tan fuerte que de tal manera no se escucharían mis gritos de auxilio, o los de los demás, como en los sueños.





Después de haber dado alimento a mi perra y hacer algunas otras cosas, tan pronto como termino de hablar por celular con ella, hago caso a las instrucciones que dio mi madre: cerrar bien las puertas, pasar el picaporte… pero algo me detiene, hago un gesto para escuchar mejor. Me parece, un ladrido que viene desde la cocina, así que, aseguro la puerta de en frente y voy con cautela hacia ahí: estaba Hannah, la mascota de la casa, aferrada con las patas delanteras y con el hocico ensangrentado jalando hacia arriba un pedazo de algo irreconocible, al menos para mí, aunque después de unos segundos repasé la escena sin creerlo… traía una mandíbula de ternero.




 Pero lo que me causó el escalofrío no fue el hecho de ver a Hannah comer despiadadamente; como nunca la había visto, debió quedar con algo de hambre, pensé. Un escalofrío cruzó mi cuerpo de lado a lado y el mundo parecía caerse pesado sobre mi cabeza: la puerta abierta… yo estaba seguro, la había cerrado antes. Un poco desorientado aún busco en el manojo la llave y sigo el rastro hacia la puerta pensando en que de verdad unos minutos antes la había asegurado… pero otra vez algo me detiene: miro hacia el piso, Hannah ladra alborotada dando saltos alrededor de la quijada que con la lengua advierte: “Pase... el picaporte”.